This is agua

23 enero, 2014 § Deja un comentario

Hace mucho rato en este mismo blog publiqué una pésima traducción del ahora famoso discurso que David Foster Wallace dio a los graduados del Kenyon College. En aquel momento mi lectura fue rápida y escualida, pero algo del sonsonete del sentido común que Wallace invocó en él logró rebotar en mi cabeza. Varias lecturas más acá (no sólo del discurso sino que también de la misma obra de Wallace o de las lecturas que otros y otras han podido realizar), me encontré con un video realizado por Matthew Freiddell a través del sitio The Glossary.com (y traducido por el sitio argentino cibermitanios.com.ar).

Para que lo disfruten, la factura y detalles del mismo son envidiables… corre video…

Avenida Los Poetas

29 octubre, 2013 § Deja un comentario

El último verso lo escribí con las manos ocupadas
equilibrando mi cuerpo sobre las lineas férreas

de mi boca salió apestando a sal y sidra
de mi boca salió moribundo de primavera.

Sobre la viga iban los pasos
del último verso verdadero
seguros de ser dados.

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Las bestias

25 septiembre, 2013 § Deja un comentario

Imagen

[imagen: Mu Pan’s China Myth – Mighty Peking Men (detail 3)]

Admito que me estoy convirtiendo en un ciudadano de mierda
que la cosa va en declive
Que de aquí en más, viene la decadencia
pronto diré que es mentira que el ser humano es polimoral…
pura mierdecita
Admito que ya no me sorprende la pobreza
admito que las historias de emprendimiento me parecen vacias
y creo que el que camina por las calles
está despersonalizado
las bestias lo han devorado y reemplazado
él ya no es más
él somos nosotros

Nos dicen que somos una enfermedad
Nos dicen que somos algo que pasará con el tiempo
no saben que el tiempo es un dado

Ahora 3 de julio muere el 25 de septiembre
Todo esto es mentira, en realidad no hay un yo
sacudete la cabeza
subete el cierre y sal a la calle

De las tierras de Stalin con amor y rabia

25 agosto, 2013 § Deja un comentario

Nebo sssr

“Santos mártires Yonquis”

27 febrero, 2013 § Deja un comentario

Rafael Berrio, cantautor español, solicita (con toda la autoridad del mundo) 4 minutos con 53 segundos de silencio por los Santos mártires yonquis (novena canción de su último disco Diarios audible gratuitamente por acá)

He aquí la plegaria:

Santos mártires yonquis
del jaco de los años buenos,
de los años inmisericordes,
en los albores de los tiempos.
Santos… Santos mártires yonquis.

Por sus perdidos paraísos,
por el rigor de sus infiernos,
por su estancia terrenal
bajo el signo de los sueños.
Santos… Santos mártires yonquis.

Por sus círculos viciosos,
por sus rutinas de hierro,
por la lucha desigual
de sí con sus adentros.
Santos… Santos mártires yonquis.

Y por el ansia de sus manos
y por el frío de sus huesos,
y por las pruebas de dolor
que en silencio padecieron.
Santos… Santos mártires yonquis.

Santos mártires yonquis
del jaco de los años buenos,
de los años inmisericordes,
Santos… Santos mártires yonquis

Por sus pasos predestinados,
por sus caminos expuestos.
Y por los muros del penal,
que los tuvo de regreso.
Santos… Santos mártires yonquis.

Y por las enfermerías,
y por la plaga de los tiempos,
y por la ruleta mortal,
que encararon como un juego.
Santos… Santos mártires yonquis.

Y por sus carnes invencibles,
y por sus muertes de perro,
y por la florida paz:
en gloria que estén ellos.
Santos… Santos mártires yonquis.

Y por sus madres dolorosas,
madres que todo lo esconden.
El dolor que sienten
y las joyas que guardan
―frente al padre enmudecido―
ya no saben nunca dónde.

images

REVUELTA

7 febrero, 2013 § Deja un comentario

La primera foto salió corrida por causa de las estampidas. Tres sujetos que aparentemente se encontraban al centro de la instantánea aparecen gravitando como en un espacio inhóspito y sólo es posible ver sus piernas. “Astronautas, eso es lo que parecen” mencionó el reportero cuando descargamos las fotografías  no necesitaba más fotos movidas. El reportero seguía riendo mientras escuchaba las mugres de cuñas que recolectó entre los presentes y todo pero absolutamente todo olía a despido.

La segunda foto que saqué, de apuro mientras corría en la escapada, aparecen enfocadas tres aves que bien podrían calificar como artísticas y enviarlas a un concurso. Me hace pensar en lo improvisado y las leyes de uso de toda mi producción, parezco una maquina visora descompuesta que sólo es capaz de sacar fotos al azar con distintos motivos sin que importe la ocasión o el contexto. Está claro que estoy sumamente perdido en este trabajo. Llegan los otros fotógrafos  Guardo silencio y contemplo echando mirada a un lado, echando mirada a otro lado, encuadrando imaginariamente la pantalla en mis ojos. Más risas, como ruidos penetrantes, como estática siempre presente en los almacenajes de mi memoria.

En la tercera foto la estela de un paso, en la esquina inferior izquierda lo que parece ser el origen de todo, una mancha oscura con pequeños destellos desmenbrándose, acabando en lo que es la imagen total. No parece ser tan mala, también puede calificar, pero como para ilustrar algún texto maniático, alguna declaración de principios o manifiesto lésbico. No habrán más imágenes circulando por las calles, no habrán o no quiero que hayan más, demencial encuadrarlo todo, demencial la agudeza de los ojos, luego ya no se ve, luego lo único que se busca es un borde que parece empujarnos hacia adentro y vernos como pobres tristes hueones.

En el diario no entienden nada, en ningún diario ni en ningún semanario o revista. Las imágenes circulares las que en picado chocan con la sonrisa. La imagen como descalabro, o la imagen como situación feliz, tan feliz que provoca llanto y úlceras. Cómo vomitar con tanto desparpajo atorado en las células fotosensibles de mi cerebro. ¿Cómo? ¿Cómo hacerlo?

Cuarta foto, es de cuando me puedo incorporar, ya las estampidas me han sobrepasado, un par de zapatillas sueltas, huachas quizás, surgen entre el pavimento. Están quietas y ordenadas de tal forma que parecen siempre haber estado en ese lugar, nunca tuvieron dueños ni parejas, son huachas. Pero no hay orden que sienta que va hacia algún lado, no, no existe tal.

Tres muchachas preasistentes de la editorial gráfica están a la vuelta de mi silla. El lugar es un desastre y por poco me provoca vergüenza  pero bah! dejo que se apoyen entre las mesas e impresoras. “¿Qué pasa?” pregunto. Una habla las demás se dispersan a revisar el material colgado en la pared, “Tus fotos…”, que pasa con ellas. “Queremos los derechos, eres el único que logro tomar algo ese día”, enciendo un pucho mientras trato de mirarle el pliegue de la entrepierna, una curvatura ancha que cae y termina formando el acostumbrado zipzip triangular y yo hago cuaccuac “¿Que pasó con el resto?”, “un convoy de fotógrafos fue interceptado antes de la llegada al centro urbano y los rebeldes los acribillaron quedándose con todo el material”. “Ustedes no quieren mis fotos, no son nada, no les gustarán, logré ser el único en escapar y qué, más vale que pongan a sus dibujantes a inventar las imágenes que desean, no venderé ninguna cosa. Además lo único que fotografié son estelas, zapatillas y aves, nada más”. “Aves?”. “Así es-les digo- ahora váyanse que debo terminar de ordenar este desastre”. La chica miró mis shorts, examino rapidamente el escritorio y luego lanzó un aullido, mi cámara se encontraba sobre una silla a mi alcance así que accione el percutor automático como si alguien hubiese movido mi brazo. Y luego las veo a las tres iniciando una formación, cabestrillos les despedazaban la piel y emergían en una letanía asquerosa que se incrustaba y hacía audibles muchos gritos. Escamas una a una se agrietaban y ya no eran tres, era solo un algo acuoso que consumió los impresores, se inyectó al tendido. Agitó lo que parecía ser sus extremos y vomitó milimétricas plumas a la vez que una cera hirviente me hacía chillar. “Maracas rechuchesumaires!!!” grite como un desaforado y nadie entendía, todos parecían continuar en su día, ni el más cercano de los fotógrafos logró vernos en ese consumo. Me comieron. Una revuelta, dos o tres, eso y nada más, no eran bestias, por dentro eran las criaturas más bellas del universo y sólo querían admirar mis fotos.

En estos precisos momentos decoro sus espaciosas glándulas digestivas a la vez que comienzo a dominar su lenguaje interno, se comunican a través del movimiento, que emito, un espectáculo danzante en sus adentros. De vez en cuando me pillo con dignatarios y políticos digeridos, los apilamos ya muertos de espanto en el trazado anal o “revuelco-revuelco-paso” como le digo naturalmente. Melodías dejan escucharse en medio de las cuevas cartilaginosas de su cuerpo. Me masturbo tres veces al día y el repiqueteo del semen en las paredes es poesía entrándole por las verjas, viejas sensaciones acuden. “Salto-paso-paso-paso-rasguño-ronquidoatrapado”. No hay paraíso socialista que se le equipare.

 

Kaiju Monster-Monsterbrains

¡Ayuno para la clase política, judicial y mediática!

27 enero, 2013 § Deja un comentario

A propósito de todo (huelga de hambre de más de 74 días de Héctor Llaitul, violencia en comunidades mapuche, violencia subterfugia y social en los márgenes de las ciudades y el campo); Todos los inmaculados miembros del establishment deberían atender, guardar silencio y escuchar. La reflexión planteada y publicada por el gran Ziley Mora Penroz hace un par de años  sigue más que presente y no atendida:

¿Y qué más hacer fuera de ese ayuno de consumo? Propongo en verdad un tipo de “no-hacer”, inédito desde hace más de dos mil años en los Tribunales y Cortes de justicia de Occidente. Es decir, propongo que los jueces, los ministros en visita, los magistrados de la Corte Suprema, el Ministerio Público, se sumen al ayuno mapuche; que por un par de meses pongan temporalmente en paréntesis sus causas y litigios, se despojen de sus anaqueles mentales (códigos, leyes, jurisprudencia), depongan todos sus aparatos tecnológicos distractores y que, luego de negarse a declaraciones, se inmovilicen en algún sitio lejano y se vayan a un retiro estricto y solitario. Y en concreto, sugerimos que se retiren a una gruta andina inaccesible de la Araucanía, tal como antaño lo hacían ciertos kimches (”sabios”) en ciertas kuramalal (”cuevas o corrales de piedra”, a veces llamados tambiénchenkes), que eran verdaderos templos -escuela adonde bajaban los “espíritus antiguos” a aconsejar, dotar de poder e iniciar a los grandes longkos guerreros. Una vez allí, a aquel experto en leyes, y sólo escuchando el susurrante sonido del viento o de las esferas celestes en la noche, de seguro que le bajaría -acaso en un peuma, en un “sueño”- la revelación del Cielo, del Sol, de Antü. Le visitaría el don de Consejo, la iluminación, el Ad -Mapu ancestral; o sea,  “la Justicia de la tierra”, una divinidad que reside en lo profundo de la quietud, al fondo de la noche de los sentidos perfectamente sometidos por el ayuno.

Si quiere leer el artículo completo pasé por acá… acá, sí acá, esperé un pocó… acá viene. *

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