en la República de Platón, el filosofo destierra a los poetas a buena parte
en shakespeare (especificamente en Julio Cesar) al poeta Cinna se le tiene por conspirador y se le acusa de burlarse del Cesar (se le mata)
en Wojaczek (sus poemas) el poeta no baila melancolicamente con la muerte como en Parra, sólo se emborracha y crea pleitos (maltraducidos)
en la Francia del 68 pelean con almohadones en el internado de niñas de Nanterre
en el Chile del 73 divagan sobre el cadaver de Neruda, sobre el cadaver de Allende (ningún divague causa pena)
en plena fiebre aviar, dos poetas fueron detenidos por traficar gallinas en el sector de las trincheras en la Provincia de Ñuble (ninguno salio ileso)
en el año dosmiltres inaugurada Avenida los Poetas en la ciudad de Temuco (Alcalde mencionó a la pasada que esperaba que la carencia de pasadas peatonales no causara muchos accidentes: “Esos chistositos del MOP”)
La verdadera broma es la palabra.


Si occidente ataca con su cultura y grandilocuencia clásica, con sus dudas, ruiseñores y religiones. Los Sudamericanos repueblan el continente de bestias y espiritus maleficos. Recuerdo cuando españoles, europeos roñosos se subían a los barcos tramando el Americanizaje, entre el pavor y el olor a meadas, entre el reseco y salino sabor de las bocas. Los adelantados se figuraban las bestias que los acecharían en América, victimas de los cuentos e historias que se relataban en los bares de mala muerte, en los folletines clandestinos y en las prisiones de donde enviaron a los ilustres hidalgos. Seres mitologicos con rostros brotando del pecho, patagones de 3 metros de altura, sobre todo oscuros vigilantes del paraiso y el infierno que recien descubrían.
El asunto en todo caso no dejaba de ser una advertencia minuscula con lo que se encontrarían, lenguajes que hirvieron en sus cabezas, aji picante que incendiaban bocas y gargantas, europeos semicomidos en cantaros, cocinados a fuego lento, tribus que achicaban las cabezas de sus invasores, además de brujos y vigilantes horribles que merodeaban los bordes del continente simbolicamente más rico en los siete mares.
El occidente cristiano era una turba colérica llena de miedo, principalmente barbaros con la costumbre paranoide de encontrar el oro cosmologico, el par del ojo del sol.
Southamerican division. Los paises terminaron siendo una burda sucursal comercial, como estados estructuralmente adheridos, cubriendo la verdadera fabrica de sueños, el inconciente americano.Es necesario repoblarnos de esos mitos, antropofagos como lo deseaba Oswald Andrade en su manifiesto, o Jorge Baradit con sus instestinos claramente enlazados al barro americano, asi como tambien la imagen personal que tiene Francisco Caro del mismisimo Imbunche (en la imagen) y otros brujos en su pagina.