Desconfío
septiembre 15th, 2011 § Dejar un comentario
La experiencia política de los últimos años nos ha enseñado a desconfiar principalmente de:
-Las alianzas políticas y lo omnivoro de sus programas.
-La retórica del consenso y sus mesas de trabajo.
-Dirigentes sindicales y gremiales zombies.
-Candidatos candidos: John Jackson y Jack Johnson.
-El plebiscito como deux ex machina.
-Radios independientes de verdad.
-Medios vendidos al lumínico holograma de la objetividad.
-TV
-Escritores premiados, que no hablan ni escriben.
-Delegados presidenciales.
-Oficiales de guardia.
-Mineras y el royalty limosnero
-Detectives regordetes.
-Periódicos encadenados, El Mercurio, La Tercera,
-FACH
-FFAA
-Pésimos directores de cualquier cosa.
-Ministros religiosos, sacerdotes y presbíteros.
-Actores y actrices, todos dopados.
-Cierta academia borracha de neftalina.
-Agroproductores, agroprocesadores, agromasticadores.
-Empresariado del pub y la discoteque.
-El borracho del pub y la discoteque.
-Comisiones.
-Grandes Editoriales.
-Editoriales pequeñas
-Todas las Marías Antonietas de Chile.
-Sobre todo Frei.
En una época donde la guerra de guerrillas comunicacional es fulminante, donde a cada rato siguen apareciendo cadaveres vivos de demandas, no podemos conformarnos con que la cultura siga siendo templo patrimonial, cofre de los deseos; no podemos descansar en la obra como borrachera shamánica esteril, como semiótica chora o viveza criolla, (hay que abrir senderos de combos en el hocico, hay que darle a la luz de las estrellas, aunque lleguen atrasadas a la fiesta). La voluntad debe permanecer en el ojo del lenguaje y tender en el suelo su carton finito. No podemos escapar de este pronunciamiento, nuestro compromiso debe ser con la modificación de aquello que luce como patrón inerte, como disfraz sin ánima en la realidad.
La responsabilidad es permanecer inquieto ante lo contemporaneo. Siempre el tiempo nos ha ofrecido fachadas y camastros que ocultan la impetuosidad anarquica de los individuos, en esta época lo es (paradójicamente hablando), la constante manifestación (on line via facebook, twitter u otros, del hablante), corresponde entonces decir con contundencia y golpear de verdad el teclado, más allá del embellecimiento incesante del discurso. Alcanzar en la palabra una vacuola, una fisura que desarme el castillo, esa donde el individuo es el rey solitario de su pobreza.
R. V. R. (écorché), Nicola Samorì, 2009- 2010
Obra re-pintada de Retrato de una muchacha con abanico de Rembrandt
(Sobre el particular y galería de Nicola Samorì)