Bitacoras perdidas o las Tiernas aventuras de unos cuantos piratas y burgueses

Abril 21, 2008

PLAGIADO

Archivado en: General — maletadestripada @ 11:06 pm

“La originalidad es sólo una vanidad intelectual”. Pocas frases han sonado tanto en mi cabeza este tiempo. Ya recuerdo a mi amigo su posición en la escalera mientras me lo decía, atento con sus ojos trituradores, con la mirada en mi relato. Obviamente me había atrapado y luego de haberme atrapado no le quedaba más que acariciarme. Acaso me he estado llenando de una habilidad pasmosa en el plagiar.

Seamos claros, la ética de la originalidad es relativamente nueva. Su nacimiento me remite a los románticos que danzaban por los Balcanes de la mano de Lord Byron. En ellos se dio origen a una quisquillosa pretensión que lo único que trataba de imponer era la aventura de pensar que el mundo era desconocido y virgen como una magdalena. Se ignoraban los vetustos procesos cíclicos y se elogiaban las cabelleras los románticos, carpe diem enfermizo. La idea terminó agradando a las empresas editoriales, que se aseguraban la reproducción de un todo “nuevo” incesante, cada vez más nuevo todo, cada vez “mejor”.

Pero los escritores se observaban, habían cavado trincheras perfectamente acomodables en el mundo de las ideas, y todos bombardeaban con letras exprimidas de sus cerebros. Los necios escritores no tardaron en darse cuenta que aquellas frases, los símbolos, nacían de un mismo líquido secrecional, de un mismo contexto, y se reconocían en otros escritos, en otras imágenes que eran ajenas por ley, pero propias pues demostraba el hambre que era común a todos ellos.

La idea del plagio está validada de por sí, como un acto contra-cultural a la desquiciante clasificación de las mentes. El plagio constituye también un acto supremo de responsabilidad, ya que, al renunciar al recurso de apoyarse en la autoridad ajena, el plagiador, este héroe cultural tanto más meritorio cuanto más incomprendido, echa sobre sus hombros la enorme responsabilidad de los juicios de otros hombres y mujeres al hacer suya su palabra. Es una recuperación del texto, el grito desesperado… y que me digan cuantas veces se tiene que decir grito desesperado para que se escuche uno. No lo sabemos no somos conscientes, nuestras aguas son aguas desde la eternidad del Presente= H2 O y no más.

Las ciencias están plagiadas y funciona, cada vez nos impresionamos aún más de lo que son capaces de hacer. Shakespeare es un plagiador y uno de los mejores, atendamos al grito desesperado-grito desesperado- grito desesperado de un Nicanor Parra senil, pero con sentidos abiertos “La paradoja de Aquiles y la tortuga/…/ No queda más que seguir la flecha// Long life William Shakespeare/ Estamos esperando/ Que alguien vuelva a escribir Hamlet”. Francamente tendría uno que haber sido seriamente infectado por el virus obsesivo y vanidoso de la originalidad como para no apreciar en toda su magnitud y resonancia la transparente ética del plagio; gracias a la cual, digámoslo sin temor a parecer sentimentales, ciertas virtudes olvidadas por el mundo como la humildad, la honradez y la admiración pueden seguir siendo practicadas para ejemplo y cauce de la incierta posteridad que vislumbramos, en la cual pareciera haber perdido su lugar privilegiado la literatura. Y si aún no han logrado captar mi espíritu, este artículo también está plagiado.

Abril 10, 2008

VERDAD CHEJOVIANA

Archivado en: General — maletadestripada @ 3:54 pm

 ”No seamos charlatanes y digamos con franqueza que en este mundo no se entiende nada. Sólo los charlatanes y los imbéciles creen comprenderlo todo.”

Anton Chejov

 

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Visto en Lanzallamas.

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