Leo Masliah
Yo ser indio navajo. Yo vivir lugar tranquilo hasta que hombre blanco venir. Todo comenzar así: navajo conjugar siempre verbos en infinitivo y así vivir en paz, sin presente ni futuro, sin Kant. Pero hombre blanco llegar y hablar mismo idioma que nosotros, castellano, pero hombre blanco empezar a conjugar verbos en modo indicativo y subjuntivo, y también implantar modo imperativo y ordenar nosotros retirar a reservaciones. En otros lugares hombre blanco hacer indio trabajar para él. Y pagar con caries dental. Y indio empezar a necesitar escarbadientes. Y hombre blanco decir que astilla de árbol no servir por no ser esterilizada. Y nosotros comprar escarbadientes a hombre blanco. Y pagar con oro y plata. Oro y plata ser nuestra caca, pero hombre blanco no saber y acuñar monedas con material, y pasar monedas de mano en mano. Y cuando casarse hombre blanco poner en dedo de novia y en suyo propio sendo anillo fecal. Esto acontecer en lo que hombre blanco llamar sur. Nosotros no hablar de sur porque pensar que extremos ser intercambiables, ya que como decir cacique Oreja Cortada el mundo ser un pañuelo.
Hombre blanco siempre poner cosas de un lado y cosas de otro, y muchas veces confundirlas. Gran cacique Oreja Cortada siempre decir que Van Gogh equivocarse de oreja cuando cortársela. Esto ser porque él estar alienado de tanto mirar sus cuadros, ya que izquierda del cuadro ser derecha de Van Gogh, y viceversa. Por misma razón ser que biblia de hombre blanco equivocarse al decir que dios crear hombre a su imagen y semejanza, dios de hombre blanco crearlo a él desde fuera del mundo (ya que haber creado también mundo), y entonces para poder verlo a su imagen y semejanza haberlo creado con corazón a la izquierda, pero él tenerlo a la derecha. Además corazón de hombre blanco latir, pero corazón de dios de hombre blanco estar atrofiado, ya que él no necesitarlo para vivir. También pulmones de dios estar chiquitos y arrugados, ya que él no necesitar respirar. Dios de hombre blanco ser flaco y tener apariencia raquítica. Dios de hombre blanco crear niños de nordeste brasileño a su imagen y semejanza de como él verse en espejo. Pero yo divagar mucho. Yo empezar hablando de caries dental y terminar hablando de nordeste brasileño. Además yo acabar de emplear gerundio. Eso ser porque yo estar aculturado. Recibir mucha influencia de hombre blanco. Mi mujer querer que yo hacerle una peluca con cabellera arrancada a hombre blanco. Mi mujer querer parecerse a Juan Sebastián Bach. Y gran cacique Oreja Cortada criticarme también por llevar en cabeza escamas de pescado en lugar de plumas. Pero esto ser porque yo tener cruza. Mi padre ser navajo, pero mi madre ser cuchilla de cortar pescado. Cacique también decir que yo estar aculturado porque querer blanquearme la piel como Michael Jackson. Pero él no saber que yo hacer eso como táctica de camuflaje. Yo mimetizarme entre hombres blancos y con medio quilo de caca comprar apartamento en barrio residencial.
Entonces invitar hombres blancos a tomar licor, y cuando tenerlos alcoholizados traer cuchilla y arrancarles cuero cabelludo. Luego yo sacar pelos al cuero y hacer artesanías con el. Vender trabajos en ferias artesanales donde hombre blanco comprar para adornar casa. Hombre blanco siempre necesitar aditivos para todo: necesitar collar para cuello, necesitar anillo para dedo, necesitar cuadros para paredes, necesitar colchón para cama, necesitar sábana para colchón, necesitar condimento para comida, necesitar edulcorante para café, necesitar impermeabilizante para techo, necesitar timbres postales para cartas, necesitar queso rallado para pastas, necesitar herradura para caballo, necesitar plumas para cabeza de indio. Cuando encontrar indio sin cabeza hombre blanco quedar desorientado porque no saber donde poner plumas.
Hombre blanco a veces criar gallinas, y zorro de hombre blanco comérselas. Indio ser más astuto: criar zorros y gallinas que venir no poder comérselos. Pero hombre blanco acabar por aniquilar navajo. Por eso yo ahora parar de hablar. Yo ya no ser nada. Gran cacique Oreja Cortada ya habérmelo dicho muchas noches al mirar firmamento: pucha, no ser nada.
Solo decir que Leo Masliah es un uruguayo, escritor y musico nacido en 1954. Cuenta con 40 discos (o cassettes, o CDs) de música popular, desde Cansiones Barias (Ayuí, Montevideo, 1980) hasta “Contemporáneo” (Menosata, Montevideo, 2007) y unos
30 (y algo) libros publicados, desde “Hospital Especial” (poemas y letras de canciones; Imago, Montevideo, 1983) hasta “Tres idiotas en busca de una imbécil” (Ediciones de la Flor, Argentina, 2006).A continuación el extracto de una entrevista:
P – Pero ¿no se podría decir que vos te movés dentro del género absurdo?
R – Un género absurdo sería un género que no podría existir. Hablar de “un género absurdo” es simplemente una manera de referirse a algo que tuvo un lugar gramatical en una frase, pero que no tiene correlato real, digamos. Es una manera de deshacerse de ese falso lugar provisorio que se le dio a algo que en realidad no era algo. Es distinto si se habla, como se hacía en una época, de un género “del absurdo”, que en realidad creo que eso fue mal traducido del francés, se tendría que haber llamado género “de lo absurdo”; pero de cualquier manera un apelativo así es absurdo, porque presupone que existen otros géneros, y que esos otros pueden ser géneros “de lo lógico” o de “lo lógicamente consistente”. Pienso que la gente que usa la palabra “absurdo” para calificar o clasificar ciertas ramas de lo artístico es víctima de una confusión propia de lo que Sartre, al hablar de la imaginación, llamaba “ilusión de inmanencia”, que consiste en que vos creas que cuando te imaginás una silla, en alguna parte de tu cerebro se forma una sillita. La literatura no se basa en axiomas ni se construye con inferencias de ninguna clase. No es más lógico decir “la noche está estrellada” que decir “el día está estrellado”; la cuestión está en que “la noche está estrellada” podría ser –tal vez– parte de una crónica que intentara describir un hecho que hubiera acontecido o que estuviera aconteciendo, y “el día está estrellado” más difícilmente podría serlo. Pero en un poema o en un cuento o en una letra de canción, la función de una frase como “la noche está estrellada” no es hacer la crónica de un hecho, la función es otra, y no hay nada que pueda lógicamente conducir a un escritor a escribir eso; el hacerlo es una elección tan caprichosa y arbitraria como escribir “el día está estrellado” o cualquier otra cosa. Y cada una de esas cosas puede servir mejor o peor en su contexto, de acuerdo a lo que uno le pida, consciente o inconscientemente, ya se trate de crear un estado de ánimo, o describir un lugar, o inventar un lugar, o decir cierto número de sílabas, o develar deficiencias del lenguaje, o lo que sea. Si vos escribís “puedo escribir los versos más tristes esta noche” no hay ninguna ley lógica que te diga que tenés que seguir con “escribir por ejemplo la noche está estrellada” más bien que “pero no lo haré” (“puedo escribir los versos más tristes esta noche, pero no lo haré”) o, por ejemplo, “puedo escribir los versos más tristes esta noche, pero voy a optar por escribir un tratado de mecánica de los fluidos”. No se trata de absurdo o de coherencia, se trata de que uno puede decir cosas diferentes en uno u otro caso. Algunas, para ciertos lectores, resultan más esperables o verosímiles que otras. Entonces, se las cree, literalmente o como representación transfigurada de la realidad. De ahí la “ilusión de inmanencia” de que te hablaba. Cuando le resultan inverosímiles, en cambio, las clasifica como “absurdas”. Pero eso está mal. Es como sumar peras con manzanas. Hablar de un género de lo absurdo es algo ingenuo, es desconocer lo que es escribir, lo que hace la gente cuando escribe, cuando escribe ficción. Ese desconocimiento por supuesto que no impide escribir; hay muy buenos escritores que lo tienen, como puede haber muy malos que no lo tengan. Pero fijate vos que mucho antes de que en Europa acuñaran esa historia del género del absurdo, y todo eso, Macedonio Fernández, el escritor argentino, escribió “Adriana Buenos Aires”, que es una novela a la que puso el subtítulo de “última novela mala”, en el sentido de “última novela escrita bajo el falso supuesto de que es más lógico escribir algo que se podría parecer a lo que a la luz de toda la ignorancia que tenemos sobre las cosas de la sociedad y de la naturaleza uno podría contar de cosas que pasaron realmente”, que escribir algo libre de ese supuesto. Y después escribió la “primera novela buena”, que es la “novela de la Eterna”. Pero claro, la mayoría lo toman como una gracia de él, sin haberlo entendido, porque siguen escribiendo novelas malas, una tras otra. Que algunas son buenísimas, pero son malas en el sentido de que están presas en ese falso supuesto, están encerradas en esa celda, cumpliendo condena por malas.
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