Bitacoras perdidas o las Tiernas aventuras de unos cuantos piratas y burgueses

Diciembre 15, 2007

LA MICROPOLÍTICA DE LAS EMOCIONES (da lo mismo si se lee al revés o al derecho)

Archivado en: General — maletadestripada @ 5:28 pm

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“No hace falta tener algo que contar para escribir. Precisamente el arte consiste en eso, en escribir algo ‘totalmente imprevisto”

Witold Gombrowicz

 

 

“No sé ni siquiera sobre que escribir, es como si en este acto me topara a cada momento con aquel corte de camino, con el filo del terreno y luego de esa frontera se extendieran a lo lejos, los riscos, entre la bruma de lo que aún no se averigua, entre las persianas naturales de las trama filosófica y sus condiciones”.

 

Ahí está de nuevo, marrano y cochino como siempre, aquel escritor con rostro de imbecil y cámara en mano, parece un turista en medio de la ficción de su propio cuerpo, en medio de la trampa formal y sus señaleticas. Los riachuelos de mierda se pierden a lo lejos llevándolo a él y su elocuencia. “Una masa bien ordenada de ellos llego el año pasado” dice un viejo de pala al hombro “aún no vuelven. Ni cadáveres, ni pisadas ni huellas, pelos o plumas pillamos, se los tragó la tierra, se los tragó papá estado, mamá subvención, vaya a saber uno, lo que sí está claro es que con sus huesos siguen poniendo dura y acida esta condenada tierra que se deshace con cada pisada”.

 

Empezar, siempre empezar es un problema.

 

Pareciera no haber temas de que escribir con el lápiz en la mano y el pene en la otra (el dedo en el tintero las muchachas)

 

Es peligroso aquel peñasco, ese momento, puede uno terminar a costalazos, herido y malhumorado. Mucho más terrible es pasar a formar parte del circo alienante de la escritura. De una ridícula escena provincial, con cócteles y palmitos que saben a gárgaras prostáticas, a humus biliares. El monigote escritor que se sube a las faldas del reconocimiento y sacude de motas añejas su pasado histriónico-epiléptico. Y sin embargo sucede, no importa cuantos desesperados se hagan los lesos, su rollo es el estar entrampado en una historia que cree no escribe y de la cual pretende sobrevivir a como de lugar.

¿Cómo?

Adornando escenarios y bellas caídas

Restregándose todos los días con el símbolo del artista (pasándosela por las grietas)

Alucinando, el chaman exótico en medio del peonaje y las barracas.

Y el enfado, el enfado, el enfado como un Santo Tomas hirviendo por dentro apagándole el 0-9-7 prendiéndole 2-4

Somos productores, requetecontraproductores, proyectores, inyectores.

 

Llamadas sónicas de la joven masa obrera que secretamente en clubes de moda carmines le come la color a la joven y menguante masa ilustrada del país.

Diciembre 3, 2007

Cthulu

Archivado en: General — maletadestripada @ 2:16 pm

La ultima vez que Tchulu me habló fue tres meses atras. Su imagen permanece difusa, como si aún fuese un personaje en construcción. Me puse alerta, sentía como sus tentaculos se alargaban y multiplicaban con las palabras que me decía al oido.

Corrimos un par de metros juntos a ocultarnos en las hiedras, a ocultarnos de la locura y los malos comentarios. Ahi mesmo me dijo que debiamos dejar de vernos. Trate de abrazarle pero me alejo con una pelicula de mucus que pareció cubrir su cuerpo. Su brillante cuerpo, inabordable en las estancias chilotas donde me penetraba. Trataba de reunir sus tentaculos todo parecia tan inutil y feliz. Las turbias sombras de la costa, el roquerio sangrante de la virgen que fuí, que fuí para él en completa reunión de su especie y la mia. Que estragos causó su escamosa piel en mis sentidos, los volvió raudos y duros.
Ctchulu encendió un cigarro y comenzo a hablarme de lo que sucedería ahora, “Silencio”, dijo con voz profunda como si un loco hablare desde el infierno y lo callara. Me quede mirandole extrañada, “que dijiste” le repliqué. Y comenzo a describir el inframundo, de lo lejano que le parecía ahora, del silencio que lo gobernaba, de las criaturas que vendrian de las riberas espaciales. “Es como un baile” le dije yo. “No, no es como un baile, es la extincion de todo espiritu, Yo querida soy el guardian de la muerte universal, yo sello la placa, yo abandono el espacio, luego la nada”.

Le mire extrañada no lograba entender.

Nada, hasta ahora que le recuerdo, mientras apilo papas y pan en la cueva. El cielo esta inundado de oscuridad, ni las estrellas vienen a mirar su muerte. Los chilotes desarman las casas, con la madera hacen lanzas, quiere prestar resistencia a lo inevitable. Guardo silencio en un rincon mientras me toco profusamente bajo las faldas, suelto leves gemidos, me toco un seno, me meto dos dedos, mojo las prendas, muerdo el misterio: “Soy el agua viva Ctchulu desgraciao’ suelto las ansias de volverte a mirar, quiero que mientras los ojos se me queman me digas lo que no sucedera”.

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