Bitacoras perdidas o las Tiernas aventuras de unos cuantos piratas y burgueses

Octubre 9, 2007

Crac Crac hace mi corazon

Archivado en: General — maletadestripada @ 1:48 pm

 

 

Me encuentro en una región de hombres desesperados, las mujeres no hacen menos. Todos se apedrean las cabezas, lo hacen una y otra vez. Puede que me haga mal permanecer acá, pero que se le va a hacer, tal vez este sea el mejor escondite, si es que esconderse quiere decir: desgajar acuchilladas la memoria, filetear los recuerdos, apresurar las instancias.

Duele escribir desde lo que sucede

No se puede decir de otra manera ¿Hay honestidad en este papel eléctrico? O sólo trampas escabechadas, o solo somos seres hemipléjicos tratando de resolver el burdo problema matemático de nuestras vidas. El exilio es una cosa muy distinta a esto que vivo pero duele igual, duele igual que te hayan jodido, que te hayan abandonado, duele incluso en tercera persona singular, con la apatía y el cariño dividido, repartido por los fosforescentes abismos.

 

No me hiciste más que el bien con ganas de mal.

 

Estaba sólo desde hace muchos años y el fantasma de Azucena volvió un día, entre la amabilidad y la culpa que invadía el lugar, haciéndose espacio como atravesando una jungla de emociones apelmazadas. De vez en cuando follábamos, cada vez que lo hacíamos me perforaba las sienes como si ésta fuera una nueva manera de hacerlo. Luego de oscurecer las ansias, su fantasma permanecía y hablábamos del limbo, del ectoplasma, de las posibilidades energéticas del inframundo. Ya pasado un rato desaparecía siempre en silencio, con sus no-pisadas, echando mierda y objetos por la boca, de verdad hacia posible la realidad. Su camino era una fuente permanente de realidad.

 

Pero todo aquello no era mas que la miel urdiéndose en la garganta, pequeño momento que taponeaba el sufrir con las imaginerías típicas de la literatura, pero si ella era vida, realidad… todo lo posible, de que forma reemplazarla, de que forma hacerla desvanecerse.

 

La burguesía emprendedora y charlatana mira mis tristezas colgadas en el tendedero.

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